Existe un tipo de migración que a menudo se deja a un lado en el análisis de los movimientos migratorios por no ser una migración que comúnmente llegue a tener efectos dramáticos en la integridad de la persona, ésta migración es la migración temporal, que si bien no abarca la complejidad de una búsqueda de mejores oportunidades de vida a costa de ser indocumentado, como lo es en el caso de los "mojados" que se van a Estados Unidos, o las dificultades que las familias que viven de remesas pueden llegar a enfrentar, sí abarca temas consustanciales al ser humano que pueden llegar a propiciar cambios radicales en la cosmovisión de la persona que la experimenta.
La migración temporal tiene tonalidades distintas a las de las grandes oleadas migratorias, tiende a ser por decisión personal y conlleva una búsqueda personal que tiene sus raíces en uno mismo, pero, a pesar de que sus tonalidades diferentes, no deja de ser importante, tangible y común a muchos de los estudiantes tanto de la Universidad Iberoamericana como de muchas otras universidades en México. Esta migración se da cuando decidimos irnos de intercambio académico, hacer un viaje largo al terminar la preparatoria o la carrera, tomar un trabajo que se nos ofrece fuera del país o incluso cuando decidimos tomar un semestre o año sabático en el exterior. Este tipo de decisión conlleva enfrentar factores que uno no suele enfrentar en su lugar de origen y que valen la pena ser subrayados para disminuir la ansiedad y confusión. Hay todo un proceso de efectos psicológicos y emocionales detrás de la migración temporal y entenderlos nos lleva a entendernos a nosotros mismos al momento de experimentarla. Por otro lado, la planeación efectiva y consideración de los distintos requerimientos que tendremos que cubrir durante éste periodo migratorio evitan situaciones de crisis y permiten que la experiencia fluya de una manera tranquila y agradable.
