La migración ha sido parte de la historia del ser humano desde el comienzo de la humanidad. Los seres humanos son la única especie que ha poblado la totalidad del planeta y a partir de la sedentarización parece siempre existir el dilema de irse o quedarse. La modernidad se caracteriza por fuertes procesos migratorios y en las últimas décadas del siglo XX la migración ha adquirido características inéditas en el contexto de la globalización.
El desarrollo tecnológico ha posibilitado que exista el transnacionalismo, el poder "vivir" en dos o más lugares simultáneamente y la inmediatez. Por otro lado, la idea del viaje y la búsqueda de sentido son consustanciales al ser humano y la migración es parte de la experiencia universal donde la condición humana se construye.
